miércoles, 4 de mayo de 2011

NACIENTE

Cuando siento de noche
tu calor durmiente
y despacio
para no despertarte
digo: cedro azul,
tierra vegetal,
o sólo
amor, amor;
cuando te acaricio
y despacio
para no despertarte
tomo la mano derecha
como si fueran dos fuentes, iguales, de la vida,
busco la mano naciente
y adormecido
dejo mi confianza en esa mano.


António Osório (Setúbal, Portugal, 1933)
Traducción de Luis Llorente

sábado, 30 de abril de 2011

CASINO

-El tío este ya era un idiota en la academia militar.
Ahora está al frente de una brigada en Päde-Rastenburg.
¡¡¡En Päde-Rastenburg!!! Ja, ja, ja.

Tomarse por las mañanas un café en la cama es maravilloso. Espantoso.
                                                                                                             Maravilloso.

Opiniones completamente divergentes.

-”Usted, Junker, venga, lléveme a caballito,
estoy tan a gusto en mi sillón
y toca retirada a donde usted sabe...”
Conversaciones interrumpidas. Silencio antes de la batalla:
-Pero hombre, Arnim, no hay quien pueda con usted!

-¿Ha viajado alguna vez en tercera?
Qué va, ¿y usted? Tiene que ser curioso.
Dicen que hay unos asientos así de pequeñitos.

En la guerra toca guardarse siempre una última bala:
para el oficial médico, por si pretende ponerle a uno la mano encima.

¡A su salud, querido doctor!

De momento, todavía me conservo.
Pero si me caso, porque ya doy pena...
le digo que tiene que tener un par de tetas
tan duras como para cascar nueces.

¡Madre mía! Qué noche! ¡Qué mujer! Va y dice:
no me importa que sea pobre o tonto;
¡pero eso sí: joven, limpio y perfumadito!
Yo le contesto: comparto completamente su opinión, guapa.
Más vale algo menos de moral
y un poco más de cachas.
A partir de esto, llegamos enseguida a un acuerdo.

¿Sobre qué? ¿Sobre quién se ponía arriba y quién abajo?

La risa los pone a todos de acuerdo.



Gottfried Benn (Mansfeld 1886-Berlín 1956)
Poema originalmente publicado en la revista Pan en 1912.
Traducción de Luis Llorente.

viernes, 29 de abril de 2011

DESAYUNO

Echó café
en la taza.
Echó leche
en la taza de café.
Echó azúcar
en el café con leche.
Con la cucharilla
lo revolvió.
Bebió el café con leche.
Dejó la taza
sin hablarme.
Encendió un cigarrillo.
Hizo anillos
de humo.
Volcó la ceniza
en el cenicero
sin hablarme.
Sin mirarme
se puso de pie.
Se puso
el sombrero.
Se puso
el impermeable
porque llovía.
Se marchó
bajo la lluvia.
Sin decir palabra.
Sin mirarme.
Y me cubrí
la cara con las manos.
Y lloré.


Jacques Prévert (París, 1900-1977), versión de Enrique Uribe White

ANTÓNIO OSÓRIO

CADA SEGUNDO

No deseo la indigencia,
la serenidad
de lugares desertados:
deseo que cada segundo
cuando amo
                    explotase
y fuese una tierra
en su expansión
durante la primera noche,
la creadora,
del mundo.



SITIO EXACTO

Sé que no acaba
tu placer,
ni el mío.

Conozco
a alguien que ama
y nos lleva
al sitio exacto
de las estaciones.

Ni el sueño
después nos pertenece,
la suerte de los otros
heredada después de amar.


António Osório (Setúbal, Portugal, 1933), de El lugar del amor

Traducción de Luis Llorente.

Espero que os gusten mis versiones. Abrazos.

miércoles, 27 de abril de 2011

ESPLENDOR NEGRO

Sólo una vez pudiste conocer aquel Esplendor negro
e intermitentemente recuerdas la experiencia con vaguedad,
aproximaciones difusas, inminencias,
y así, desde tu juventud, arrastras frío,
un invisible manto de ceniza escarlata.
Y no fue necesario cegar los ojos,
pues de las luces claras de los astros
llegó el delirio aquel, la posibilidad más exacta y sencilla:
en vez de Dios o el mundo
aquel negro Esplendor,
que ni siquiera es punto, pues no hay en él espacio,
ni se puede nombrar, porque no se dilata.
Valen igual Serenidad y Vértigo,
pues las palabras están dichas desde la noche de la tierra,
y las palabras son tan sólo expresión de un engaño.
Volver al centro aquel es ir por las afueras de la vida,
sin conocer la vida, un inmundo imposible,
pues sólo el no nacer te pudiera acercar a esa experiencia.
Crear la inexistencia, y su totalidad,
no te hizo poderoso,
ni derramó tu llanto, y nada redimiste.
La misma incomprensión que contemplar el mundo
te produjo el terror de aquel Esplendor negro,
y aquel desvalimiento al cubrirte las sábanas.


Francisco Brines (1932)
De Insistencias en Luzbel (1977)

NO HAGAS COMO AQUEL

Divinizó a Antinoos.
Y así, ayudado en la plegaria ajena,
lo pudo retener en el recuerdo,
mantuvo su dolor.
Al fin, sólo mendigo y hombre.

Sé más pagano tú, y advierte que la vida
tiene un destino cierto: sólo olvido,
y si piadosa obra: Sustitución.
Es el azar origen del amor,
y el camino azaroso, y un golpe del azar
lo acaba pronto. Si tan ruda
es la vida, tan incivil el sentimiento,
tan injusta la pena,
y en ello no hubo enmienda con los siglos,
no hagas tú como aquél,
no pretendas hacer digna la vida:
tan torpe tiranía
no merece sino tu natural indiferencia.


Francisco Brines (Oliva, Valencia, 1932): uno de los mejores poetas españoles de la generación del 50. Y de la segunda mitad del siglo XX, sin duda.

Este poema pertenece a Aún no (1971)

martes, 26 de abril de 2011

ANDRÓMEDA

La Andrómeda del Tiempo, impar en la belleza y el agravio,
sobre este rudo peñasco ahora escruta largamente hacia uno
y otro brazo de la costa,
su flor, su porción de vida, condenada a ser alimento del dragón.
Muchos golpes y venenos la tentaron y acecharon una vez;
pero desde Occidente oye ahora el rugir de una bestia
más salvaje que las demás, más desenfrenada
en sus daños, más inicua y más obscena.

¿Es que su Perseo se demora y la libra a sus vehemencias?
Pero él, hollando por un tiempo el aire suave como una almohada,
suspende sobre ella que se diría abandonada, sus pensamientos,

mientras, desgarrada hasta la angustia, su paciencia
crece, luego consigue desarmarla, y nadie lo sospecha
con los arneses y hierros de la Gorgona, correas y dientes.


Alberto Girri (Buenos Aires 1919-ídem 1991)